SAN FELIPE 2018: LOS QUE SE HAN IDO AL VIAJE ETERNO

“… la vida es el territorio de la transitoriedad…” (Armando Zamora)
V. De la Torre /En 2018, nueve personas de San Felipe, cuatro mujeres y cinco hombres, emprendieron el viaje eterno. Amados, admirados y queridos por familiares y amigos, formaban parte de esta comunidad que, por ley y tránsito de vida, poco a poco pierde a sus personajes. La mayoría fueron hijos de fundadores de este pueblo, que cada vez va perdiendo a una generación que dio vida y marcó por muchos años la actividad y el diario acontecer en la comunidad Por sus acciones, sus características, legado, su don de personas amables y honradas y algunos casos por su entrega, aportación y servicios a la comunidad, su presencia en nuestros recuerdos y sentimientos será eterna.

HILDA ROSA DE LA TORRE LUNA.
Hija de don Conrado De la Torre Léon y de Hortencia Luna. Nació en San Felipe, el 2 de noviembre de 1931. Con gran esmero trabajó durante 30 años en la conocida y ya desaparecida tienda de Mazón Hermanos, de la capital sonorense, en el área de atención de novias y ropa para mujer. Muchos años de su vida los vivió con su hermana Emma Gloria. Los últimos días los pasó bajo los cuidados de sus sobrinas Patricia y Griselda, y de su cuñado Rafael Terán Morales.
Falleció en la mañana del martes 30 de enero en Hermosillo, en donde descansan sus restos, a la edad de 86 años.
ANITA QUINTANAR LOPEZ.
Sus padres fueron Jesús Quintanar Luna, español venido a Sonora y Rufina López Burrola. Anita nació en El Jojobal, el 6 de abril de 1927 y murió el 25 de febrero de 2018. Estaba por cumplir por cumplir 91 años.
De franca alegre sonrisa, se le recuerda por su amabilidad y voz fuerte, por la alegría expresada cuando en su humilde pero radiante de limpia y ordenada casa en la pasada al Jojobal, saludaba a viajeros, ofrecía agua a los trabajadores de la acequia, expresaba sus deseos de bienestar trasmitiendo sus mejores sentimientos, siempre al lado de su esposo Neto Padilla.
Anita fue sepultada en Hermosillo
JESUS QUINTANAR BALLESTEROS. CHUCHY.
Nació en San Felipe el 2 de octubre de 1945. Sus padres fueron Dolores Ballesteros (Lola) y Clodomiro Quintanar. Su vida fue un tanto alejada de San Felipe, primero por emigrar y trabajar largos años en Estados Unidos en donde se jubiló, y posteriormente por establecer su residencia en Hermosillo. Falleció en Hermosillo el sábado 24 de febrero. Fue trasladado y sepultado en San Felipe el domingo 25. (Ofrecemos disculpas de antemano, por no contar con su fotografía ni haber obtenido alguna para acompañar esta publicación)
MANUEL QUIJADA YANEZ.
Gran parte de su vida, Manuel la vivió en Hermosillo en dónde se dedicó a trabajar principalmente como albañil y plomero. Nació en San Felipe un 17 de abril de 1952. Hijo de Nicolás Quijada Romero y Ana María Yánez Coronado.
Con relativa frecuencia visitaba a sus padres y hermanos en San Felipe, siempre con discreto actuar y de manera callada. Era la forma de honrar a su pueblo.
Falleció en Hermosillo, el viernes 25 de mayo de 2018. Fue sepultado en San Felipe el sábado 26 de mayo.
CRISTINA MATILDE RUIZ BALLESTEROS.
Por razones y destino de la vida, sus padres, que en realidad eran sus abuelos, fueron Seberino Ruiz y Carmen Ballesteros. Nació el 27 de noviembre de 1938 en San Felipe.
Poco después de fallecer su esposo, José Copetillo, recordado por años de servicios en administraciones municipales, Matilde se hizo cargo de la limpieza de la escuela primaria Guadalupe Victoria y posteriormente atendió la farmacia local de Isssteson.
Falleció en traslado de urgencia San Felipe-Ures, el lunes 28 de mayo de 2018
ARNULFO UGALDE VELARDE.
Arnulfo nació en Magdalena de Kino, Sonora, el 5 de marzo de 1949, fue hijo de María Jesús Velarde Yescas y Juan Ugalde Álvarez.
Falleció en Aconchi, el domingo 8 de julio. Ese día, poco antes de la media noche, sus ojos claros y complacientes se cerraron para siempre. Se despidió de este mundo en el lecho de tristeza que tantas veces reflejó, propiciado seguramente por aquel fatal accidente minero en San Felipe, en diciembre de 1979. Arnulfo se fue a la edad de 69 años. Durante casi 40 años después del hecho infortunado que lo marcó para siempre, supo hacer vida y familia, a la que amó y disfrutó intensamente. Fue sepultado en San Felipe.
JOSEFINA FIGUEROA LOPEZ.
En la madrugada del sábado 28 de julio, recta final del periodo vacacional veraniego de 2018, falleció Josefina en su hogar en San Felipe.
Nació el 25 de septiembre de 1936 en el Jojobal, y fue registrada por su madre Esther Figueroa. Tuvo varias hermanas como Bertha, Angelina, Irma, Enedina, Concepción y Betina.
Fue de las primeras mujeres que marcaron rumbo y destreza en las administraciones municipales, desempeñando en varias, con responsabilidad y eficiencia el cargo de Secretaria Municipal. Antes sirvió al municipio como administradora de correos y como Sub Agente Fiscal del Estado.
SR. FRANCISCO JAVIER OLIVAS BALLESTEROS.
Pancho Olivas era hijo de Isidro Olivas y Guillermina Ballesteros. Nació en el Jojobal, San Felipe, el 14 de enero de 1948.
De oficio agricultor y ganadero, tuvo varias funciones y actuación en distintas mesas directivas del comisariado ejidal. Fue constante su participación como defensor de sus derechos y los del núcleo, en las reuniones ejidales.
Falleció la tarde- noche del miércoles 8 de agosto, en traslado de emergencia en el trayecto San Felipe-Hermosillo.
NICOLAS QUIJADA ROMERO.
En el lugar denominado “Tres Álamos”, Municipio de Aconchi, nació Nicolás un lunes 6 de diciembre de 1926. Sus padres fueron Jesús Quijada Haros y María Dolores Romero Espinoza.
En una inusual mañana lluviosa de octubre, en viernes 12, del mes de octubre, en Hermosillo, dijo adiós a los suyos. Se despidió de este mundo, y en ese mundo pequeño de San Felipe se le recordará como el hombre de trabajo en el campo, de notable presencia en la Iglesia, en las juntas del ejido, en los juegos de beisbol y en sus largos andares por el taste, corrales y el monte cercano. Era aquel hombre de baja estatura, pero de voz fuerte, de mucha atención y plática sabrosa en aquellos años desde el “changarro” en su casa, en donde tantas veces admiramos su facilidad para despachar y entregar con curiosidad las "cahuamas" envueltas en papel periódico como empaque térmico.
DESCANSEN EN PAZ
Pueblos del
Río Sonora