SAN FELIPE: GRITOS E INFORMES EN EL PASADO

san felipedejesusson

V. De la Torre/15/09/20.  La frase brusca, inesperada y violenta rompió con la solemnidad de la incipiente y pueblerina celebración patria, aquella noche del 15 de septiembre de 1976 en San Felipe.
Si el jojobaleño Francisco Ortega, el “Walé” la pronunciaba a diestra y siniestra con el dedo del medio de alguna de ellas y con su largo brazo en lo alto en bailes, festejos y borracheras, ¿por qué no se le iba a hacer fácil a Agustín Olivas emularlo, en medio de aquella patriótica celebración conmemorativa al inicio del movimiento de Independencia?
¡Viva el cu…!, profirió  cerca de los ventanales del lado sur del antiguo edificio de la Escuela Primaria “Gral. Guadalupe Victoria”, al mismo tiempo que autoridad constituida en el Cabildo Municipal lo hacía de manera patriota con incipiente protocolos ante niños y pueblo reunido en el entorno, a unos cuantos metros en el kiosko de la plaza pública.
Después del silencio y repuestos a la sorpresiva acción, vino la acción de la autoridad enérgica, contundente y sancionaria que tuvo consecuencias, desde prisión momentánea, multa económica y autoexilio terrenal hasta nuestros días. Lo cierto es que en otras latitudes, ni el Walé ni Agustín han sido ni serán los únicos, por desgracia.
Eran así las noches del día 15, celebración instituida en el pueblo unos cuantos años atrás, que poco a poco y año tras año tomaba forma, marcada por la reunión convocada  de personas, maestros, niños de la escuela primaria, la escolta, y autoridades municipales encabezadas por el Presidente, y la conducción invariable del evento por el director de la escuela, u otro maestro o maestra, muchos años en la persona del profesor Mariano Olivas, quien además elaboraba  y pronunciaba el discurso en alusión a la fecha.
Antes, y después del acto cívico y recordatorio al grito de Dolores por el cura Hidalgo, la tradición conllevaba la presencia y actuar de un grupo musical- por muchos años Los Tucanes de la Estancia, Los Hnos. Ramos de Aconchi- para hacer del momento un baile popular gratuito que terminaba  pasada la media noche. Así se estableció y desarrolló al menos durante tres décadas: 70’s, 80’s y 90’s.
Al día siguiente, en la mañana del 16 de septiembre, previa  convocatoria al pueblo en general, la mayoría de las veces de manera verbal, luego impresa, se daba a conocer el informe anual en una reunión que iniciaba momentáneamente en el antiguo y primer Palacio Municipal contiguo, para luego continuar con el acto en el corredor de la Escuela Primaria, en el que tenía lugar el enunciamiento de obras y actividades con santo y seña de pesos y centavos: sí era poco y minísculo el presupuesto, pues se daba tiempo de citarlo y detallarlo. Los documentos, casi siempre elaborados por el secretario (a) y/o el tesorero (a), nunca mandados hacer ex profeso.
Al tiempo, se fueron incorporando en presencia los representantes de gobierno estatal y hasta de partidos políticos, esto último caso nunca visto hasta el arribo de las administraciones emanadas de Acción Nacional.

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En grado sumo, al menos aquí, los informes eran faltos o carecían de un lenguaje atractivo y resultaban poco propensos a captar la atención en su discurso, desde la entrada hasta el cierre, y por ende, constituían en sí un documento monótono. La presencia obedecía a un deber ciudadano, al acompañamiento personal y moral al Presidente, a sus colaboradores y familia. Quizá así lo siga siendo.
No en balde y quizá sea broma, en el Municipio de La Colorada se conoció el que se dice “el más breve informe de una administración municipal”. Cuentan en tono jocoso que el dos veces (y casi tres, estuvo a punto de lograrlo) presidente municipal Mario Moreno, lo pronunció en los años 80, diciendo más o menos así: Todo lo que entró salió, y vámonos porque ya está lista la barbacoa y los barriles.
Luego entonces, el 16  patrio era el día acostumbrado en San Felipe para que después al acto formal se sirviera ahí mismo, o en alrededores una comida en forma de barbacoa, frijoles, sopa y tortilla, supervisada o preparada siempre por la esposa del Presidente, su familia y ayudantes de forma voluntario o solicitadas.
El escenario de esto fue muchas el antiguo  y desaparecido “desayunador”; el corredor interior de la escuela primaria y la plaza pública, claro está,  sin faltar un carro a la distancia para ofrecer en abundancia cerveza de barril, hasta agotarse, o dejarlo en manos y disposición de los tomadores. No fueron pocas veces en las que se volvió a instalar un grupo musical.

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Esta tradición y actividad de convivencia de dos días y de ofrecer el informe el día 16 se mantuvo hasta el periodo 2003-2006, de Francisco Quiroga Réátiga. El acto de informe se realizaba ya en el auditorio “de arriba” y ahí mismo se ofrecía la comida y bebidas y en su caso con la debida presencia musical.
La parte cívica siempre se mantuvo en plaza municipal y en el último año del “grito” (2006), motivado (y obligado por los jugadores) por la obtención de San Felipe del primer campeonato en la Liga de Béisbol del Río Sonora, luego de casi 25 años de participación, incorporó al final el grito de ¡“Vivan los Gigantes”!
De ahí en adelante la celebración patriótica ha tenido un giro y ha pasado a conmemoración ciudadana, cívica y de convivencia, solamente a la noche del 15 de septiembre.
Por lo general, en un evento en el que se han reflejado resquemores partidistas y divisionistas de antaño, reúne a quien así decide la administración en turno, personas, invitados especiales y familiares en el auditorio Mariano Olivas para, primero ofrecer el informe, de acuerdo a los nuevos tiempos hoy encapsulado en un material audiovisual;  luego vienen los mensajes del Presidente (a), del representante del poder ejecutivo y partidista y las felicitaciones por logros y avances...

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Al filo de las 22:00 hrs., posterior a los honores patrios con participación escolar, se da el grito tradicional desde el balcón del Palacio Municipal, habiéndose incorporado  en los últimos años el espectáculo de pirotecnia.
Finalmente, se ofrece la cena en el nuevo corredor externo a la escuela  o en explanada deportiva conformada por platillos de cocina mexicana.
La celebración conmemorativa 2020, tuvo un rumbo diferente, marcada y obligada  por la ya prolongada situación sanitaria, provocada por la covid-19.
Los gritos no cesarán. El 16 se ha quedado solo.

NOTA: FOTOS ILUSTRATIVAS. La imagen con personas sentadas en el auditorio fue captada en el informe del 16 de septiembre de 2001, correspondiendo al Presidente Municipal Roberto Ochoa Luna. Las restantes corresponden  a una celebración conmemorativa al Grito de Independencia en el periodo de la Presidenta Alma Domínguez (2009-2012)
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