EDITORIAL
A UN AÑO: RIO SONORA, CON LA HERIDA ABIERTA

7/agosto/2015. Se acepte o no, el desencanto, la desconfianza y el descontento prevalece. Agua libre de contaminantes, atención generalizada en salud, apoyo verdadero para reactivar las actividades económicas y transparencia en la aplicación en la entrega de recursos, son las exigencias mínimas de los pobladores del Rio Sonora.

El listado y difusión de acciones implementadas en un año por la Comisión Especial, creada por el Gobierno Federal para atender la contingencia ambiental provocada por el derrame de materiales tóxicos de la mina Buenavista del Cobre, del Grupo México en el Río Sonora, no convence ni deja satisfechos a los pobladores de los siete municipios afectados.

Las grietas de ese desencanto afloran al cumplirse un año del mayor acontecimiento que afectó sobremanera no solo el entorno ecológico, sino la dinámica productiva y la vida social. Y se agudizan en extremo, cuando se dan cuenta de la danza de miles, decenas de miles y hasta millones de pesos destinados por el Fideicomiso creado para resarcir el daño económico, que en buena parte quedaron en manos de familiares, amigos, allegados y protegidos por los criterios empleados por los presidentes municipales para su asignación (véase: http://www.sin embargo.mx/29-07-2015/1429360)

Han sido constantes los señalamientos de una distribución de recursos de manera inequitativa, intencionada, dispareja, indebida, nula, así como el invento y la mentira en cuanto a la existencia de unidades de producción, extensiones de tierra de cultivo, negocios y comercios, y actividades productivas supuestamente afectadas, declaradas por particulares para recibir recursos, dejando de lado a pequeños productores y comerciantes que verdaderamente encaran y sufren las consecuencias de la tragedia ambiental que cambió sus vidas.

Aunado a ello, se encrudece y ronda la desconfianza en la utilización del agua para consumo y preparación de alimentos, una vez que el reparto fue suspendido, orillando a la compra del producto en una economía familiar de por sí endeble en una región encarecida.

El recuento- balance de actividades en atención a la población afectada, iniciadas un mes después de presentado el suceso y presentadas por la Comisión Especial en la capital del estado –nunca en algún municipio como área de interés- el pasado 5 de agosto, se resume así:

  • Creación de un fideicomiso especial con 2,000 millones de pesos
  • De ahí en un año, 1,140 millones destinados para remediación, gastos en salud, y pagos/apoyo.
  • 795 millones utilizados para apoyos económicos, entre ellos: Agropecuarios 272.9 (millones) negocios 159.3. Por tomas de agua 159.3; pagos por servicios, 7.6, y a jornaleros agrícolas 5 millones.
  • 91 millones aplicados en apertura y rehabilitación de 41 pozos.
  • 203 millones para instalación de poco más de 10 mil tinacos
  • 60 millones en costos por distribución de agua en pipas
  • 58 millones costo del estudio-diagnóstico ambiental coordinado por la UNAM
  • 48 millones asignados a organismos municipales de agua. (En manos de los alcaldes, sin que hasta ahora se rindan cuentas de su aplicación y manejo)
De acuerdo a la información expuesta por Rodolfo Lacy Tamayo, presidente del Comité Técnico del Fideicomiso Río Sonora y funcionario de Semarnat, se han implementado más de 3 mil acciones y entre ellas enumera con especial énfasis, la atención a 360 personas que han resultado con algún tipo de enfermedad, de las cuales, un 80% son de tipo dermatológico y 7% gastrointestinales. El resto se comparte entre males oftamológicos y neurológicos.

Asimismo, se asegura que de los 224 kilómetros afectados por el derrame a lo largo del río, 140 están libres de contaminantes y 84 quedan por limpiar; que se removieron 7 mil metros cúbicos de suelos contaminados por metales pesados y que la multa al Grupo México ascendió a 23.5 millones de pesos.

Como promesas, resalta el compromiso de iniciar en el mes de septiembre 2015 la construcción en Ures, de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica con una inversión de 279 millones, la cual operará durante 15 años y tendrá un subsidio mensual de seis millones para su funcionamiento. Adicionalmente, señala que el programa de remediación tiene un expediente con varias etapas y la primera es a dos años, con información reservada a ese tiempo. Asegura además que el diagnóstico del aspecto físico-químico de las condiciones del Río Sonora se entregará antes de finalizar el 2015.

Finalmente, como acción preventiva de operación de la mina, explica que se instalaron dos nuevas presas de contingencia para evitar que los lixiviados se filtren al suelo, así como con pantallas impermeables que tendrán una vida útil de 10 mil años. A esto se suma la creación de dos represos de lixiviados con sistema de detección de fugas con capacidad para atender avenidas máximas de tóxicos hasta por mil años…. “No nos vamos a ir, no hemos concluido, el Fideicomiso sigue operando”, dijo el funcionario federal.

El maremágnum de información del caso, difícilmente baja, se analiza, entiende e interpreta a cabalidad por el grueso de la población en medio de los acontecimientos a un año de distancia. El regocijo inmediato por la entrega de los apoyos se ha disuelto en cuestión de días ante la ya de por sí difícil situación económica prevaleciente. Los habitantes de la región del Río Sonora esperan con angustia que les sea devuelta la confianza, la seguridad y el empuje para que la dinámica económica vuela a tomar su ritmo y como tal el de la vida cotidiana. Y que lo acontecido hace un año, nunca vuelva a suceder.

Mientras tanto, el Grupo México, desentendido ya del caso, y como si nada se hubiera trastocado, continua con sus proyectos expansivos de producción a costa de lo que sea, secando y saqueando las entrañas de Sonora, al fin y al cabo el río empuja y lava con sus avenidas los metales que van a las presas, cerca, muy cerca de la población de Hermosillo.

Pueblos del
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