Crónica.primera Jojobalada.

EL JOJOBAL. RECUERDOS QUE NO SE BORRAN

 

  • Realizan memorable re-encuentro de “jojobaleños”
  • Entregan documentos históricos al Municipio
  • Reconocen a maestros rurales, años 40, 50 y 60
  • Poemas, exposición fotográfica, anécdotas y comida.

Llegada a El Jojobal al medio día.


A dejar las maletas

El Jojobal,San Felipe de Jesús/junio/08. El calor no mermó ánimos. Los invadía la enorme emoción de regresar a al menos por unas horas al terruño natal, hoy solitario pero jamás olvidado. Sabían que a su llegada sería difícil no conjugar lágrimas y sonrisas, evocar a padres y hermanos, amigos y a sus maestros; regresar y recrear en algunos su infancia y juventud, en otros, su vida de adultos.

Es la primera “Jojobalada”, así le bautizaron desde las reuniones iniciales -y también sociales- en Hermosillo para ponerse de acuerdo, allá por el mes de marzo. El Jojobal reunió de nuevo a varios de sus antiguos pobladores y a sus descendientes, hombres y mujeres, jóvenes y niños.

Es el sábado 21 de junio. Algunos llegaron en sus vehículos y muchos más en el camión que ex profeso hizo el viaje dispuesto por el Municipio y arribó en punto de las 12:22 horas.”Vino y se fue lleno” dijo Jesús Terán Morales, uno de los organizadores.

El pueblo amado los cobijó de nuevo como hace muchos años. Años de recuerdos que no abandonan sus mentes.

Una misa de acción de gracias que no pudo ser en la capilla de Santa Martha por su espacio insuficiente para tal ocasión, marcó el inicio del programa. Como sede y centro de atención fue el edificio de la antigua escuela rural, hoy con sus terrenos inmediatos habilitada como centro recreativo.

Ahí se agolpan los recuerdos y más cuando en el “corredor” del que fue su casa de estudios primarios, el párroco Julio César Hernández les hace recordar a sus antepasados y elevar plegarias de reflexión, agradecimiento y afecto. En donde se encuentren, ellos están contentos y ven con orgullo que a la distancia de muchos años, la comunidad, la gente de su pueblo están unidos, les dijo.

El calor va en aumento. Aun no terminaban de levantar el improvisado altar de la ofrenda religiosa cuando micrófono y grabadora en mano, el profesor Jesús Terán “llamó a clases”. Al frente pasaron sus compañeros María Cruz Figueroa, Bladimir Ballesteros y Beltrán Durón López, con caja y documentos en manos.

Lo prometido es deuda, le dijo a la presidenta municipal Rosa Armida Ochoa y los organizadores entregaron el archivo colonial de 136 hojas escaneadas el cual encierra la historia de los orígenes de San Felipe de Jesús, documentos en los que Terán Morales se apoyó para la creación de su reciente libro con el mismo tema. En el mismo, momento, hicieron entrega del archivo que el historiador rescató de la escuela en abandono.

“Queda constancia, -le dijo a la profesora Irma Andrade, representante del cronista municipal Victor de la Torre,- que tanto el archivo oficial de la historia de San Felipe como el de la historia de la escuela primaria de El Jojobal, cuyo documento más antiguo data de 1928, están en manos de ustedes y es ahora patrimonio cultural del Municipio”

La alcadesa agradece el gesto y da la bienvenida. “Algunos de ustedes tuvieron que abandonar este lugar por razones ajenas a su voluntad, pero siempre han sentido la nostalgia por volver y han ido trasmitiendo ese amor a sus descendientes” ,les dijo antes de inaugurar la exposición de fotos del recuerdo y desear que este encuentro se convierta en una tradición.


Jesús Terán prepara los gafetes de identificación para los jojobaleños

Ay, Jojobal, ¿Por qué los hombres y los pueblos mueren?

 

Sobre las remozadas paredes del corredor de la escuela han quedado grabados con letras de historia, como justo homenaje los nombres enlistados de los maestros que fueron guía de enseñanza a cientos de alumnos que desfilaron por las dos aulas de la escuela de El Jojobal.

Inician las intervenciones. El grupo está de la puerta del “salón de abajo”. Entran a escena los maestros, ahí se encuentran algunos de sus ex alumnos. Son los maestros rurales de los años 40,50 y 60; están deseosos de evocar y abrir el baúl de los recuerdos, ante la mirada expectante y complaciente de familiares y amigos. En ese recinto de enseñanza, se plasmó también como justo reconocimiento una lista de personas y familias que dieron vida a la comunidad hasta finalizar la década de los 60.

Habla Don José Bustamante, lúcido, amable, alegre. De inmediato se trasporta a 1948 cuando llegó de Huépac a la escuela rural de El Jojobal llamada entonces “Escuadrón 201.

-“Voy a ser breve porque hace mucho calor”,- dice.

-No le hace,- se oye una voz al fondo.

- “Espero que el momento no me emocione. Quiero referirme al Comité Organizador, me quiero referir a mis amigos y a mis pequeños alumnos. Este día en que nos reunimos después de tantos años sin vernos y en el que recordamos momentos de alegría, pasajes que se fueron pero que perduran en nuestras mentes, son de tanta importancia en nuestras vidas y en lo particular para mí, porque tengo la oportunidad de abrir una página del libro que no he cerrado, la página más bella de mi vida y grabarme esta bella estampa en mis ojos ya cansados. Esto para mí es un grato recuerdo…

Afloran mas las emociones. Bustamante pide permiso para leer algo.”Escribí una Loa, es cortita. ¿Y qué es una Loa? Sabemos que es una alabanza para un momento determinado, tan importante como es este, así lo llamé y le puse a esta, “loa a mi viejo Jojobal”. Dice así:

 

“Si tus calles hablaran, que cosas tan distantes nos dijeran.

Si tu viejo molino al viento contara sus pesares.

Por qué los hombres y los pueblos mueren?

Es la ley del destino, dios lo quiere.

Ya la alondra se ha ido y su nido ha dejado para siempre

El aroma de tus rosas y jazmines que llenaban tus calles, no percibo Jojobal.

La risa cantarina de la acequia, está callada,

Y no arrulla su canto en las mañanas.

La risa campirana de tus gentes y el ladrido del perro allá a lo lejos,

Se ha callado.

Y el aroma a guisado y a tortillas sabrosas que se antojan.

Lomerío ondulante que llega hasta tus patios, hasta besar tu suelo.

Solamente la luna y las estrellas no se han ido

Y siguen contemplándote en las noches calladas,

Y allá, los árboles al borde del camino, para brindar su sombra al peregrino,

¡Que belleza!, mi viejo Jojobal, loarte quiero.

 

Lágrimas y aplausos. Toca el turno a María Cruz Figueroa Méndez, a nombre de los organizadores del encuentro.

“Hoy tenemos la dicha de volvernos a reunir en esta querida tierra que nos vio nacer. Es un gran orgullo y satisfacción.. llegar al lugar de nuestras raíces, al pueblo al que cada mañana recordamos con alegría y cierta melancolía en nuestros años de infancia.

En este día señores… -le gana la emoción y viene el llanto. No falta quien susurre palabras de apoyo.- ..estamos de fiesta, es un privilegio poder compartir con ustedes momentos que esperamos sean inolvidables. Acompáñenos a recordar e imaginar cada rincón al que pertenecimos, a encontrar nuestras huellas y la de nuestros antepasados, y al mismo tiempo, seguir nuestro camino orgullosos de nuestro destino y orígenes..hoy le diremos a esta tierra, a nuestra familia, a un amigo que lo queremos y a los que se han ido, que les guardaremos siempre un enorme cariño”

Bravo! , bravo, Crucita, exclama con escándalo Jesús Terán y luego le dice con cariño y en voz baja: ¡vieja chillona!


Misa de acción de gracias en el corredor de la antigua escuela

Santa Martha, la Epitacia, el Gualé, El Chury Quintanar, la acequia y el molino

Ante el acalorado público se presenta Carlos Valenzuela Quintanar. Es Carlos de la Carmela del Chury, explica el conductor del programa.

De inmediato empieza a leer un poema que los dedica por completo a la ocasión del re-encuentro. Ahí está el JoJobal que no ha muerto, la nostalgia manifiesta y lo que no se olvida: su gente, la capilla de Santa Martha, patrona, el molino y sus ruinas, la acequia que se niegan a morir, el recuerdo de las noches en su pueblo y su cielo infinitamente lleno de estrellas; el labrado de la tierra, la escuela con los cantos y las risas de sus niños; la Epitacia que transformaba el barro en ollas, las leyendas de barrio, la malora y la tía Lola, el grito de alerta del Chury Quintanar, ahí vaaa la rabiaaaaa…

 

I.

Ni has muerto

Ni en el olvido estás

Estás en mí

En cada espacio de mi ser.

 

VIII

“¡Mi jojobal tan amado!,

En mis recuerdos tengo también

¡Al Gualé!,

Quien llegó con el sol

y de la sierra bajó,

para darle con alegría,

su picardía y su borrachera;

al pueblo reunido en fiestas

risas y tantas vergüenzas

cuando a gritos con fuerza

y vivas…pedía

¡ Viva el cuuuuu…..!

 

XIV

Abrázame tierra bendita

y llena mis manos de tu color,

préndete a mí

como recuerdo de mi niñéz,

cuando en mi cuerpo contigo yo me fundí.

 

 


La escuela rural "Escuadrón 2001", luego, nombrada "24 de febrero"

Reconocimiento a Jesús Terán: Desenterró los documentos de la historia de San Felipe y El Jojobal.

 

Jesús Terán es el maestro de ceremonias, conduce con entusiasmo y trata de darle celeridad al programa por el calor. En el último año ha desarrollado una gran labor de investigación histórica. Ha trabajado con documentos que rescató de la escuela primaria de El Jojobal y con un importante archivo familiar que le facilitó su prima Olivia Quiroga Terán. Empezó a tratar de sacar los orígenes de los Terán pero fue mucho más allá por la riqueza de los mismos. Integró con ellos un libro que aclara los orígenes de San Felipe de Jesús y complementó una segunda parte dedicada al Jojobal que retrata la vida en la escuela, sus datos y estadísticas y la vida cotidiana de esta población.

Para este evento, se dio tiempo de participar en la organización, hacer y repartir invitaciones, recopilar fotos históricas de familias y personajes, escanearlas, montarlas , ordenar la exposición y hasta para hacer una olla de pozol de campo para brindar a los asistentes.

-Muévanlo!, no se nos vaya a pegar, dice a media ceremonia a quienes se encuentran cerca de la olla que han puesto bajo cocimiento a leña.

El profesor José Bustamante pide de nuevo el micrófono. -Esto no estaba en el programa aclara. Yo quiero que me escuchen.

- Profesor Manuel de Jesús…

- No soy Manuel de Jesus, soy Jesus de la Ma. Luisa…..

Prof. Jesús Terán. Dice así. (Bustamante empieza a leer una placa de reconocimiento)

La comunidad de El Jojobal otorga el presente reconocimiento al C. Profesor José Jesús Terán Morales por su gran interés y labor en pro de la reintegración comunitaria, así como por el magnífico papel desempeñado como escritor e investigador histórico al crear su libro Orígenes Históricos del municipio de San Felipe de Jesús y de la comunidad de El Jojobal.

Firman Oscar René Ballesteros Bustamente, Ma. Cruz Figueroa Méndez, Bladimir Ballesteros Figueroa y Beltrán Durón López, los organizadores del evento.

-“Es de todos porque están aquí.. si estuviera solo , fuera solo mío”. Dice Jesús.

Bustamante Arriquives pide nuevamente un poco más de tiempo y permiso para leer también “El arcón de los recuerdos” una composición poética e ilustrativa a una reunión especial de maestros del a antigua escuela rural celebrada en mayo de 1979 en este mismo lugar.

Bienvenidos maestros, mensajeros del arte

Bienvenidos a la tierra donde en lejanos días

Supiste poco a poco luchar y convencer

Donde cantaste amargas y hondas melancolías

Con las mañanas grises y las tardes frías

Que todos los maestros conservan en su haber…

 

Los maestros siguen pidiendo la palabra.

“Terán es un luchador incansable, lo reconocemos”, dice Ramón Ramírez.

No traigo poema ni declamación “pero quiero decirles a todos los jojobaleños, que me da mucho gusto y ojalá que no sea la primera ni la última vez que estén aquí recordando en su tierra nativa, que traigan a sus hijos, para que de chiquitos vaya creándose en ellos un rasgo de cariño de la tierra propia de los padres. Felicito a la autoridad máxima de este municipio por que ha puesto mucho interés y entusiasmo por demostrar que este Jojobal no ha muerto, que este Jojobal está vivo, que aquí vienen a recrearse. Es un centro turístico ya” concluye.

También breve y emotiva es la intervención de Zoila Alejandrina Quijada Cantú. Es la única que fue alumna de la escuela de el Jojobal y posteriormente tuvo la oportunidad de ser maestra ahí mismo. “ Estoy muy emocionada por encontrarme aquí frente a mi maestros en mi escuela , con mis alumnos , con mi familia , con mis ahijados. A todos los jojobaleños que decirles que aquí compartí con ustedes momentos de alegría , de tristeza , bueno, y de felicidad también , algunas veces peleando a veces con mis alumnos” . Zolila supera la emoción y cuenta algunas anécdotas. Alguna vez me dijeron “cotorrona”, dijo.


Bladimir Ballesteros miembro del comité organizador del reencuentro hace entrega de la caja de documentos históricos de El Jojobal y San Felipe a la Presidenta Rosa Armida Ochoa. La explicación la ofrece Jesús Terán. Lo acompaña a la izquierda su prima Olivia Quiroga Terán.

ENRIQUE RUIZ TORRES. CON EL MOLINO, SE FUE TODO.

 

Falta el último maestro. El último en hablar y el que más lo desea. Es Enrique Ruiz Torres, ha venido de Guadalupe de Ures como cuando vino en aquellos años al Jojobal siendo un joven alegre, dispuesto y soñador.

“Mi estancia aquí en El Jojobal resultó muy corta … ya se perfilaba que iba a terminar”, dijo refiriéndose a que la gente se disponía a abandonar el pueblo ante el cierre del principal sustento económico: el molino harinero.

Como maestro de la vieja guardia Ruiz Torres tiene un discurso agradable, capta rápidamente la atención. El tono coloquial, la anécdota agregada hace que se plática sea divertida, amena, despierta entusiasmo, sonrisas. Contagia su emoción.

“El orgullo más grande para mi ahorita es ver que estoy cerquita de donde era mi casa, porque yo viví aquí en un excusado que estaba aquí”, y señala el lugar, ante la carcajada de todos.

“Fue tan humilde la situación que viví más a gusto que los que vivían en casa.. Pero tenía unas amistades grandes y esto es lo que yo hice aquí, yo fomenté la amistad y no tuve diferencia para nada, con todos fui amigo…entre mis amistades jóvenes, tuve a un Jorge Terán Morales , que a diario y en la noche lo tenía aquí con un balde de limas , el no tenia huerta y aun sin embargo me traía limas ..” continua entre pausas, que dan lugar a mas risas.

“Por lo tanto, aquí pase unos días formidables, nunca me preocupé por nada, todo lo tuve y principalmente el apoyo de todos los del Jojobal... estar aquí es un placer con un compañero y amigo que he querido siempre, José Bustamante, a un Ramón Ramírez y a una persona que me atendió en forma muy particular, porque era la que me daba comida en su casa: Zoila . Muchas gracias.

Ha finalizado la parte formal. Jesús Terán decreta un receso. “Que baje el calorón, pasen a ver la exposición de fotos. En el “salón de arriba” están las fotos de todos los que fueron maestros, los que encontramos y de algunos jojobaleños. Son propiedad del comité, se vale llorar, no que se las lleven”, les advierte.

“Más tarde viene las ronda de anécdotas pícaras unas y mas pícaras otras; al rato ya está el pozole y a ver si alcanza para cuatro; un descanso, tomen mucha agua por favor, si toman otra cosas se hacen responsables…

La convivencia no paró ahí. Vino el pozole, el menudo, la noche bohemia y alegre, más anécdotas; otra vez el menudo en la mañana, la ubre y la carne asada. El retozo de chamacos y de adultos fue en la acequia y la alberca.

Los jojobaleños retornarán.


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